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El día después

Con la derrota ante Brasil y la consecuente eliminación del Mundial se abren los interrogantes de cómo sigue la Selección, teniendo en cuenta la intervención en la CABB, que está atajando penales económicos y que aún no pudo ahondar sobre lo deportivo. Mientras tanto, los jugadores empiezan ya a marchar a sus diferentes destinos con dudas y certezas sobre sus futuras participaciones. Si, es el día después.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos. Cuando Gustavo Adolfo Becquer (por ironía del destino, nacido en Sevilla) escribió su poema número 20, jamás imaginó que podía lograr emparentarse ese primer verso con lo que se viene en el Seleccionado argentino. Porque si bien todavía está fresca la derrota ante Brasil y la consecuente eliminación y esa sensación amarga que nos queda al mundo basquetbolero ante un resultado adverso, es imposible no pensar en que estas estrellas, que muchas veces se han vestido de azul, ya están en el firmamento del recuerdo glorioso y que muchos de ellos (¿casi todos?) ya no estarán más derrochando en una cancha todo ese arsenal que los ha hecho tan famosos como respetados, temidos y admirados.

Cuando finalizó el partido y ya en la zona mixta, Pablo Prigioni, más allá del análisis obvio de la derrota y ante la consulta de como seguía esto, respondió que “sentándonos todos y compartir este momento. Somos un equipo y así nos movemos y juntos compartiremos nuestra tristeza”. Alejandro Dolina siempre decía que si tenía que perder, prefería hacerlo con amigos porque se soportaba diferente. Y esto pasa con este inconmensurable seleccionado. Lo primero que decía uno de los máximos referentes era justamente eso, ahora a juntarse con los amigos, que no son otros que el resto del equipo. Y esta es una de las acciones que hacen diferente a este grupo que no ha cambiado con los años. Y si quieren un dato más, por si hace falta, el mismo Prigioni encabezó ese momento inolvidable desde la banca junto a Scola, Nocioni, Leo y Herrmann cantando con la hinchada “vamos vamos los pibes”, cuando Campazzo, Laprovittola, Gallizzi, Bortolín y Delía remataban la faena ante el “cuco” Senegal. Era como decirles “vamos chicos, vayan tomando la posta”, así de forma natural y sin necesidad de cosas forzadas.

La cuestión pasa ahora por el futuro, y no es una pregunta al estilo Michael Fox en la ya clásica saga, sino tratar de dilucidar qué sucederá con la Selección Argentina.

El mismo Julio Lamas ya dijo que se correría del eje de la discusión cuando dijo que “intuyo que fue mi último partido”. Está claro que no es una renuncia porque su contrato finalizaba con este Mundial y le deja el camino despejado al interventor de la CABB Federico Susbielles para que pueda decidir sin presiones. De todas maneras, el bahiense que está ahora al frente de la entidad madre de nuestro básquetbol quiere hablar con el entrenador porque aparentemente quiere que siga al frente de la Selección quien ahora volverá a conducir a Obras Basket. Por allí trascendió que el plan B es Sergio Hernández o Nicolás Casalánguida, pero estimamos que cualquiera de los planes (sea A, B o C) son muy prematuros de analizar. El próximo torneo importante es el Preolímpico de Monterrey en exactamente un año.

Yendo ya al plano de los jugadores, el gran capitán Luis Scola dijo al finalizar el partido: “no me veo todavía fuera de la Selección salvo que me lesione o no me quiera el entrenador”. Ergo, Luis estará y contará con 35 años.

Lo de Emanuel Ginóbili es una verdadera incógnita. Él mismo aclaró que no sabe si dentro de un año será o no un ex jugador (tendrá 38 años). Lo que sí se sabe es que finalizada la temporada 2014/15 termina su vínculo con San Antonio Spurs.

Pablo Prigioni evitó decir algo sobre su continuidad en la zona mixta luego de la derrota ante Brasil pero se fue riéndose ante la pregunta; contará con 38 años también.

El caso Carlos Delfino pasa pura y exclusivamente por su estado físico. Hace casi 18 meses que no juega y, si logra tener una temporada con continuidad, seguramente será de la partida con 33 años en el 2015.

Andrés Nocioni tendrá el año que viene 35 años, pero dicen los que lo escucharon luego del partido, sería el más convencido en no seguir. Quedó muy disconforme con su actuación en el Mundial, aunque si tiene una buena temporada en el Madrid y un guiño de sus amigos, capaz lo convenzan.

Leonardo Gutiérrez es el otro que está en duda pero también dependerá de él mismo. El de Marcos Juárez tiene una asistencia casi perfecta en la Selección y tendrá 37 años para Monterrey.

Walter Herrmann, quien contará con 35 años, irá a jugar a Brasil, Teniendo en cuenta que estuvo tres años alejado del básquetbol profesional, su regreso hace un año en Atenas y su rendimiento en este Mundial hacen que uno sospeche que aún no dará las hurras.

Del grupo queda Juan Pedro Gutiérrez quien tendrá 31 años y que se está recuperando de su operación en la cadera. Si puede regresar a Obras en esta temporada (estiman que en diciembre) es número puesto para Monterrey como pivote.

Luego sí vienen los chicos encabezados por Facundo Campazzo, Nicolás Laprovittola y Marcos Delía. Y también los de la generación intermedia en edad, como Selem Safar, Marcos Mata, Pablo Espinoza y Nicolás Richotti.

El árbol no debe taparnos el bosque y el exitismo no debe guiarnos para que encontremos mañana mismo un Scola, un Ginóbili o un Oberto. Pero estos muchachos, ellos tres junto a los 18 o 20 que han formado a esta gloriosa generación, dejaron un legado que sí es absolutamente llevadero: el trabajo en equipo, el tener compromiso, el tener una causa por la cual luchar. El recuerdo de Turquía 2010 con Scola encabezando al grupo luego de la dolorosa derrota ante Lituania que lo sacaba de la lucha por el medallero, diciendo “el quinto puesto será nuestra medalla; vamos por él”. Y se le ganó a Rusia primero y a España (campeón reinante en ese momento) para finalizar quintos. Esa manera de actuar, más allá del liderazgo indiscutible de Luis, es lo que se deja de herencia.

Pero para hablar de herederos primero hay que despedir a los grandes y, creemos, aún tiene alguna vuelta de rosca mas.

Alejandro Sonich
@alejosonich
@lazonapitada

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