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“Mi trabajo no es magia”

Dentro de todos los profesionales que conforman el plantel de Ferro en esta temporada de Liga Nacional, hay un lugar estratégico que ocupa Iara Chiaia, licenciada en psicología por la Universidad de Buenos Aires. Ella interactúa con los jugadores y el cuerpo técnico en pos de un beneficio para el equipo y para cada jugador durante la alta competencia.

En una extensa charla durante el entrenamiento del equipo, Iara se prestó para una interesante entrevista sobre su rol en tanto en el fútbol profesional y las divisiones inferiores como en el básquet profesional. Compartimos la primera parte de la nota con la psicóloga del club.

Antes que nada, es necesario entender en sus palabras cómo es el trabajo de Iara dentro de los planteles profesionales: “Hay una tendencia que se viene dando desde hace unos años, que es sumar diferentes actores en lo que es la conformación del grupo de trabajo con el deportista de alto rendimiento. Uno de esos actores es la presencia de un psicólogo que trabaja con el deporte, específicamente con el alto rendimiento. Ese es mi trabajo acá en Ferro”. Y agregó: “Más allá de que trabajo con las Inferiores, ellos también son deportistas de alto rendimiento porque su vida gira en torno a la disciplina”. Para entender mejor, Chiaia ejemplificó: “Así como el preparador físico los entrena para tener más resistencia, un cuerpo más fuerte y estar mejor físicamente, como el kinesiólogo los ayuda a rehabilitarse si tienen alguna lesión, en mi caso yo ayudo a entrenar las habilidades psicológicas para el desempeño de la disciplina en el momento de la competencia, cómo controlar las emociones para que no les jueguen en contra, sino a favor de ellos. Y eso se logra con entrenamiento, cuando uno se conoce y sabe cómo funciona, se pueden manejar las emociones y buscar las emociones adecuadas para el momento de la competencia, esa es la adecuada para poder competir y obtener mejores logros”.

Respecto a la influencia del psicólogo en el rendimiento del deportista, explicó: “Siempre se habla de aumentar el rendimiento deportivo, todo en torno a lo óptimo en lo deportivo. Yo trabajo específicamente con lo que es el deporte, lo que no quiere decir que no escuche al deportista si me quiere contar cuestiones personales porque eso impacta directamente sobre su rendimiento, pero mi trabajo netamente es entrenar o controlar las emociones”.

Uno de los lugares donde es más común verla a Iara es en los entrenamientos del equipo de Álvaro Castiñeira. Al ser consultada sobre su metodología de trabajo, especificó: ”Mi trabajo está un poco en todas las aristas del equipo y tiene que ver con estar en colaboración, como auxiliares en relación a que colaboramos con el cuerpo técnico, con el departamento médico y también con el equipo”. Y amplió: “En relación al cuerpo técnico, puedo trabajar específicamente con el director técnico o con el preparador físico y los colaboradores, siempre estamos en diálogo. Se trabaja en la comunicación, en aspectos de la diferencia entre un grupo y un equipo, en sacar el perfil del equipo para potenciarlo”. También habló de la relación interdisciplinaria que existe con el departamento médico: “Cuando un deportista sufre una lesión se intentan cubrir todos los aspectos: la parte clínica, donde se hace un diagnóstico, la rehabilitación, el nutricionista, que sigue al deportista para que durante la rehabilitación no coma de más o de menos por los nervios, y en relación a mí, trabajar el tema de la lesión”. Sobre la mirada del jugador en el momento de la recuperación de su lesión, Chiaia comentó: “La lesión en realidad es un momento para trabajar cuestiones que uno no puede darles el lugar cuando está activo. Por ejemplo, mirar al equipo desde afuera, ver cómo funciona el equipo, a ver qué pide el director técnico, es un momento de conocimiento y de empezar a conocer que el deportista de alto rendimiento tiene una vicisitud en su carrera, que por lo general tiene que ver con las lesiones. También es aprender a trabajar con las lesiones”. Y amplió: “El deportista tiene un cuerpo que se puede lesionar, su cuerpo es su herramienta de trabajo, entonces pasa por saber cómo hace el deportista para conocer su cuerpo, saber cómo es la lesión, asimilarla, pensar que no es el fin del mundo, concientizarse para que la recuperación sea más rápida”. Y sobre el equipo de Ferro Básquet, especificó: “Con los jugadores trabajo con el equipo en sí, en actividades grupales y también en entrevistas individuales con los jugadores. Primero siempre hay una entrevista de presentación donde nos conocemos, y después dependiendo de cada jugador puedo tener encuentros semanales o cada 15 días dependiendo el caso. También hacemos lo que son trabajos en grupo, que consisten en buscar una temática importante para el grupo. Lo que hicimos fue primero una presentación, hablamos sobre qué es la psicología aplicada al deporte, y después en otro encuentro hablamos sobre conocer cómo trabaja un psicólogo en la práctica: dialogar, darles un espacio de comunicación, donde el equipo se escuche desde otro lugar sin la presencia del entrenador, sino como un lugar abierto donde puede fluir el diálogo. Yo siempre tengo como bandera el secreto profesional, y siempre digo que lo que se habla conmigo queda ahí”.

En un año en el que el rol de la mujer en todos los aspectos fue el centro de polémicas, Iara fue tajante al responder sobre su lugar dentro de un ambiente masculino por excelencia, en el que trabaja rodeada de hombres y, excepto por parte del equipo de prensa, es la única mujer del plantel de básquet: “Soy muy cautelosa y respetuosa, respeto mucho los espacios. No tengo interés en cubrir lugares que sé que no me corresponden, los jugadores ya me conocen y saben que yo vengo, cumplo con mi trabajo y me voy. Por supuesto que si me necesitan para una emergencia, me pueden contactar, tienen mi número de teléfono, de hecho hay una comunicación fluida desde ese aspecto”. También aclaró: “Igualmente el género femenino no se me hace ninguna traba, porque en la medida en que empiezo a hablar de lo que hago, el deportista se siente identificado y me ubican en un lugar en el que saben que yo estoy ahí para colaborar. Entonces, espero, me ven como una integrante más del equipo; por otro lado mi función también tiene un límite y yo con mi personalidad también los impongo, en donde hay lugares en los que no me meto, porque son de hombres, lo mismo que con el fútbol. Yo sé que es un juego masculino, un ambiente de hombres, y a mí la verdad es que no me cambia en nada y sé cuál es mi lugar, ellos saben dónde encontrarme. Soy parte del departamento médico, me encuentran ahí”. Y continuó: “Hay unos límites que me gusta respetar y me interesa que existan y que estén respetados: el vestuario es el lugar de los jugadores, la oficina del cuerpo técnico es la oficina del cuerpo técnico. Yo siempre hablo de que el trabajo en equipo se logra cuando cada uno cumple su función. Si yo como psicóloga marco eso, estoy dando el ejemplo de lo que estoy pregonando siempre”.

Iara también habló de su trabajo específico con los jugadores de básquet de la institución: “Más allá de lo que trabajamos, cuando les planteo “pongamos la cabeza desde un lugar”, conociendo la emoción y sabiendo cómo tienen que chipear la cabeza para poder funcionar, hay otra vía, que tiene que ver con la palabra como descarga. Pensando que se está en una situación complicada, mi rol ahí es importante no por lo que yo haga, sino por mi escucha en sí. Simplemente que yo me disponga y que ellos sepan que estoy para escuchar, eso ya es terapéutico en sí. Yo siempre digo que parece como algo del orden de lo mágico, pero cuando uno habla, hay una descarga, una liberación, cuando el deportista habla, lo interesante no es que hable, sino que se escucha cuando lo hace y en el escucharse hay un efecto innovador, en el que uno se da cuenta de lo que está diciendo, y entre los dos buscamos pensar que eso que ocurrió tiene un por qué, en donde uno se tiene que hacer responsable de eso, y en la medida en que uno se responsabiliza y se reconoce en eso, es que puede encontrar cuál es el error para poder mejorar”.

Ante las rachas negativas que cualquier equipo puede afrontar a lo largo de una competencia, ya sea en cuanto a resultados negativos o rendimiento individual de cada jugador, Chiaia afirmó: “Es interesante agarrar a un deportista cuando no está bien emocionalmente, porque es más propenso a poder sufrir una lesión, simplemente porque no está del todo concentrado. Siempre está bueno como emergencia poder hablar, buscar alguna forma para poder disociar y saber que el deportista tiene que entrar a competir, tiene que estar consciente, reconocer su cuerpo y estar en “modo competencia”, porque si se va de partido, es ahí en donde, por calentura o lo que fuera, hace un mal paso y se puede lesionar. Mi trabajo no es magia, no es que hablando conmigo, yo les voy a solucionar los problemas a los jugadores. Hablar conmigo no equivale a solucionar el problema, sino que viene a ser un efecto tranquilizador, algo así como “estoy hablando, estoy trabajando para que esto que me está pasando tenga otro contexto”. En la medida en que uno se dedica a ese problema, a uno lo tranquiliza sentir que se está haciendo algo por solucionar eso, por estar mejor, por elevar el rendimiento, para no fracasar.

Comparando el trabajo físico de cualquier deportista con el trabajo psicológico que le brinda la institución a sus deportistas profesionales, Iara explicó: “Es un conjunto. Hay mucha habilidad deportiva, pero donde radica la diferencia y lo innovador está en el jugador que es inteligente, que es perspicaz, pícaro. Y eso tiene que ver con habilidades de saber manejar el juego, qué actitud le pone, entonces el cuerpo y la mente son una sola cosa, no hay disociación”. Y amplió: “En la medida en que se tiene control de las emociones, es en donde uno puede conocerse mejor y saber cómo hacer para mejorar y tener un rendimiento óptimo, constancia, algo que es muy difícil a veces en el deportista de alto rendimiento. Cuando se encuentra la forma y se capta el mecanismo mental que sirve para rendir óptimamente o tener una constancia, al deportista de alto rendimiento se le hace todo muchísimo más fácil”.

Para cerrar, la psicóloga recibida en la UBA dio su punto de vista sobre su propio trabajo en la institución: “Cuando yo trabajo hay algo que es fundamental, que es la capacitación constante y la comunicación con otros psicólogos del deporte, formando parte de un grupo que trabajamos en distintas instituciones en donde todo el tiempo estamos intercambiando conceptos. Ahora estoy trabajando mucho con una psicóloga que es Julia Raimundi, con la que intercambiamos conocimientos, ella me capacita, me brinda información, teoría”. Y opinó: “Es importante todo el tiempo estar actualizada, es muy importante para no quedar atrás y también para darle un valor y una resignificación al trabajo en sí. No es sólo “hablemos”, hay una contención detrás, sino es muy solitario el laburo del psicólogo, si bien soy yo la que está con ellos, es bueno estar rodeada de colegas para no caer en lo solitario y para estar en comunicación y en crecimiento”.

Por último Chiaia pidió un espacio especial para agradecer a quienes desde los distintos cuerpos técnicos de Ferro facilitan y permiten su importantísimo trabajo: Lorena Fontao y Omar Rodríguez, kinesiólogos del plantel de fútbol, Alberto Muzzio y Lucas Escobar, médicos de fútbol, y el nutricionista Julián Laguzzi, que asesora tanto al fútbol como al básquet. Además, a los cuerpos técnicos de ambos deportes, así como también a los deportistas de ambas disciplinas y a los distintos médicos con los que cuenta el departamento médico de Ferro por el trabajo y espacio brindado.

Fuente: Prensa Ferro

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